Por Clarisa Ercolano

¿Y por qué no una bienal para adultos mayores? ¿O para los que tienen más de 32? ¿Si se opta por el arte después de cierta edad, ya no hay opciones? Juventud pareciera ser sinónimo de oportunidad, condición previa para poder aspirar a ciertas cosas. El filósofo francés Michel Foucault aseguraba que la juventud era una contextualización. Pensar la juventud como noción discursiva implica sostenerla y a su vez sostener una práctica que hará posible que un discurso joven emerja.

Generar espacios de expresión para que artistas noveles puedan comenzar a moverse en el mundo del arte es ya una tendencia mundial que se celebra y valora. Pero no debe dejarse de lado que del mismo modo en que avanza esta idea de inclusión y apertura también la etiqueta de “joven” sirve para abarcar o hasta justificar eventos que podrían denominarse lights en un contexto mundial cada vez más convulsionado.

Jimena Soria, politóloga y gestora cultural coordinadora general de la Bienal Arte Joven Buenos Aires 2017 conversó con @jaquealarte sobre los detalles previos de esta edición que comienza el 2 de febrero y que reunirá con exhibiciones y diferentes espacios de formación y producción a más de cien jóvenes de todo el país de 18 a 32 años. Optimista, asegura que una vez más volverá a sorprenderse y emocionarse con los artistas que formen parte de la Bienal que este año además de artes visuales, audiovisuales, escénicas y música suma literatura y arquitectura como disciplinas convocantes. Luego vendrá la evaluación de los jurados donde varios nombres resaltan por su porte mediático -Gabo Ferro, Gonzalo Moreno Charpentier, Fabián Casas y Gabriela Cabezón Cámara- y en mayo se anunciarán, festejo mediante, a los seleccionados que tendrán comida, alojamiento y traslados solventados por la organización.

 

“Arrancamos el año con una residencia interdisciplinaria para artistas de todo el país llamada Enciende Bienal. Participan 100 artistas jóvenes que tendrán la oportunidad de compartir un espacio de encuentro, intercambio y formación con más de 20 actividades a cargo de 25 referentes del campo cultural y artístico. Creo que lo más importante que le aporta la Bienal a los artistas es la posibilidad de entrar en contacto con nuevos contextos de trabajo y convivencia que entendemos funcionan como motor de creatividad, reflexión y acción en red”, detalla Soria.

En México por ejemplo, la bienal principal es una iniciativa de la Universidad Nacional de México (UNAM), que destaca por su autonomía y solvencia académica y aclara desde el vamos el compromiso con el arte mexicano a través del tiempo. En la última edición se destacaron la pintura y la fotografía y la presencia de temáticas actuales como la violencia, el crimen y el hostigamiento del mundo urbano. En Moscú, la última convocatoria se volcó a contener una idea central bajo el título Deep Inside. Un intento de reflexionar acerca de las nuevas tecnologías y realidades y del increíblemente veloz cambio que acontece en la sociedad, en el medio ambiente y finalmente, en la identidad de cada persona.

En Buenos Aires la Bienal está organizada desde el gobierno de la Ciudad y Soria dice que “no creo posible pensar el arte por fuera de la política, al menos desde la modernidad, ni creo necesario hacerlo”. “Ya sea en diálogo, en discusión o en la multiplicidad de relaciones que pueden darse, arte y política son parte del desarrollo de una sociedad. Mirando al detalle esas relaciones podríamos aprender mucho sobre nosotros mismos”, añade.

En otro sentido, asegura que está feliz además por haber logrado su objetivo en el Centro Cultural Recoleta que era hablarle a los jóvenes, “volvió a invitarlos a formar parte de su programación y a disfrutar de sus propuestas”.

Volviendo a su rol actual, indica que en la Bienal “promovemos espacios de encuentro, de acción y reflexión creativa que trasciendan los límites de un único territorio geográfico y disciplinario. También buscamos siempre propiciar el mejor de los escenarios para acompañar en el desarrollo de sus proyectos, y que así puedan concentrar toda su energía en la parte artística del proyecto”. “Ofrece a sus artistas la posibilidad de acercarse a más y diferentes públicos. Y también busca estimular la trayectoria profesional que han elegido, otorgándoles la posibilidad de participar en un campus de formación totalmente gratuito, o con la oportunidad de ganar becas dentro y fuera del país”.

 

Otro punto para contrastar es el fortalecimiento de lo interdisciplinario en comparación con la impronta más enfocada en el arte visual de otros eventos similares. Tal vez por el carácter abarcativo que busca tomar la calle. “Un proyecto de intervenciones urbanas que estamos desarrollando junto al Ministerio de Espacio Público, y Pedalúdico, una iniciativa conjunta con Chela (Centro Hipermediático Experimental Latinoamericano) a partir de la cual múltiples grupos de asistentes al Festival de la Bienal recorrerán simultáneamente la ciudad en bicicleta guiados por parámetros estéticos planteados por artistas como parte de un sistema performático serán una novedad en este 2017”.

Finalmente, durante todo febrero se desarrollará el programa intensivo de creación dramatúrgica y composición de teatro musical y la elaboración del Antihomenaje DADÁ que verá la luz en mayo(101 años del Cabaret Voltaire) donde 20 propuestas de jóvenes artistas van tomando forma para ser exhibidas en forma simultánea en el Centro Cultural Recoleta en el marco de la Bienal de Performance 2017, en mayo de 2017. “Queremos llegar a artistas de todo el país y queremos despertar en todos ellos una llama y por supuesto, el interés por participar en la Bienal. Estamos ahora trabajando con otros organismos y áreas de Gobierno, de la Ciudad y nacionales, buscando armar un programa de movilidad que nos permita apoyar con pasajes y alojamiento a los artistas que puedan quedar seleccionados”, asegura Soria para finalizar.