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Cultura en estado de alerta

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El estado de shock en que sumerge al mundo la pandemia producida por el COVID-19 no deja fuera al mundo de la cultura. En Argentina, como en el resto del mundo, las industrias culturales sufren un shut down: no hay teatros, impresión de libros, estrenos de películas, conciertos de música, ni muestras de arte en museos, galerías o fundaciones. El mundo real se comprimió a la existencia virtual y poco redituable -cuando no cero redituable- dentro de los límites de nuestras pantallas. En la cuarentena nuestros consumos son virtuales exclusivamente y lxs primerxs que comenzaron a delatar este estado de situación fueron pensadores y filósofos que desde distintas plataformas formalizaron las secreciones de sus pensamientos: un extenso abanico que va de la esperanza a la conspiración. Los más curiosos pudieron leerlos aquí y allá propagándose con una velocidad menor que la del virus pero tratando de estar a la altura de su amenaza: no solo en nuestra salud sino también en el ámbito social, político y económico.

En Argentina Sopa de Wuhan es el libro creado por el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), una iniciativa editorial de Pablo Amadeo -profesor de Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata- que reunió a quince pensadores: Giorgio Agamben; Slavoj Zizek; Jean Luc Nancy; Franco «Bifo» Berardi; Santiago López Petit; Judith Butler; Alain Badiou; David Harvey; Byung-Chul Han; Raúl Zibechi; María Galindo; Markus Gabriel; Gustavo Yáñez González; Patricia Manrique y Paul B. Preciado. El libro se puede descargar gratuitamente desde este enlace.

Amadeo nos cuenta sobre sus intenciones: “Hay un conjunto de informaciones que tenemos que procesar, dialogarlas, tamizarlas. Ellas contribuyen casi siempre al desarrollo de una infodemia y, por lo tanto, a la paranoia. Esta situación de suspensión a la que nos vemos sometidxs globalmente, la crisis económica que amanece en todo el planeta, es una oportunidad para repensarnos, para interrogarnos sobre el sistema social que reproducimos diariamente, sobre lo que estamos en condiciones de transformar y de cuáles son las herramientas que tenemos para hacerlo. Es absolutamente necesario pasar a otro nivel, profundizar, complejizar las formas de mirar al mundo y las relaciones que construimos y nos constituyen. Desconfío que encontremos líneas de acción mirando el noticiero. Hay que realizar otras lecturas y sobre todo, trabajar colectivamente sobre esas lecturas”.

Actualmente ASPO se encuentra recopilando una nueva edición que guarda el sentido de la primera y que llamará Fiebre.

AHORA Y DESPUÉS

Nos pusimos a indagar entre algunos creadores y actores del mundo de la cultura cómo trabajan en este momento y que tipo de paradigma creen que se generará después de que pase el temblor, si es que esto alguna vez sucede.

En la web del CCK, área Pensamiento ya, podemos encontrar los diarios y ficciones creados en tiempo real por un puñado de escritores argentinos. Entre otrxs, se encuentra Mariana Enriquez con quien hablamos y quien nos confiesa que no esta escribiendo eso que podría llamarse su obra. Ella, que es la dueña del género del terror en nuestras letras, nos asegura “esto es el terror. Ahora solo escribo textos por encargo para Página y para el CCK. A mi me cuesta mucho pensar en el después de la pandemia en general: desde lo personal y por supuesto desde lo artístico o de producción de contenido. Te diría que, en este contexto, no me parece demasiado importante porque estoy en shock y creo que los relatos y las producciones responden de una manera a la urgencia, pero también tienen condiciones materiales que, en el futuro, no se me ocurre como se podrían implementar. Es todo demasiado bueno. Creo que los artistas y productores también son trabajadores que en este contexto se ven afectados como tantos más. ¿Me da miedo lo que puede pasar? Me da miedo todo lo que pasa y sobre tood la inminencia. No puedo pensar en el después porque primero hay que pasar este presente, que se hace muy largo”.

Por su parte la escritora Claudia Aboaf, autora de Pichonas y El rey del agua nos explica que “hace años que escribo acerca del desastre biopolítico. Irritamos al planeta hasta transformarlo en un ‘mal lugar’. Mis distopías aceleran apenas las prospectivas, pero los últimos estallidos de eventos estresantes dejaron atrás a lxs narradores futuristas o lxs estacionaron en el presente. Ahora tomo nota del distanciamiento social: una coreografía macabra espejo de todas las relaciones frustradas: con lxs progenitores, lxs hijxs, las parejas, con las especies, con la tecnología. Escribo y me pregunto: ¿se debilita el Eros del ser humano en el mundo por su fracaso? Reservo algún párrafo para la utopía”.

El director de cine Fernando Spiner que en 1998 estrenó la premonitoria película La sonámbula con guión de Ricardo Piglia, film para el que hicieron una promoción callejara usando máscaras antigas, algo más tecno que los barbijos obligatorios de estos días, se encuentra hoy increíblemente editando via zoom, facetime y skype su última obra, Inmortal. Nos cuenta sobre ella que “es una historia en la que, en una dimensión paralela existe una Buenos Aires sin gente, solo habitada por algunos pocos que, antes de morir, pudieron pagar el costoso acceso a esa ciudad donde serán inmortales. Cuando Inmortal este lista para ser estrenada ¿Existirán los cines como hasta ahora, en manos de las grandes corporaciones que siempre estuvieron negadas al cine independiente argentino o esas cadenas de salas, ya abandonadas, serán templos de nuestra resistencia cultural, donde mantendremos viva una parte de nuestra historia? ¿Existirán todavía las salas de cine, o los films serán proyectados directamente a nuestros cerebros? “

El realizador Alejandro Agresti por su parte es algo más irónico. Bromea diciendo “anticipo lo que realmente se viene: el cine mono o estereo de dos ambientes, o peculiar de tres, o pelis grandes de cuatro con dependencia servicial, o súper producciones made in country club”.

ESCRITOS A RAUDALES

El poeta y maestro de escritores Santiago Llach lanzó en plena pandemia una suerte de concurso llamado Mundial de escritura y el editor de milena caserola Matías Reck convocó a un concurso cuya temática gira en torno al aislamiento. Tanto en uno como en otro se recibieron avalanchas de textos.

Llach nos amplía: “se anotaron 2800 personas, de las cuales 2300 se mantuvieron escribiendo durante las dos semanas de la primera etapa, que terminaron el lunes 5 de abril. El objetivo de la competencia es alentar el hábito de escritura diaria y consiste en escribir 3000 caracteres o más cada día. Si un participante falla, perjudica a su equipo, con lo cual hay un fuerte incentivo a cumplir. El 80% de los equipos tuvieron más de 80% de efectividad. Luego vino la segunda etapa, de edición y evaluación. Cada equipo eligió y editó un texto de uno de sus miembros. Más de 230 equipos mandaron su texto. En este momento los está evaluando un jurado de preselección de editores, escritores y periodistas, que seleccionará a los 10 mejores”. Reck va más allá de lo meramente fáctico y profundiza: “me interesa algo que retrate el detenimiento en la producción mundial, la escasa circulación de aviones, el límite que puso el virus al poder-hecer-todo-lo-que-queremos que nos vende la ilusión del Capital. Va a ser difícil contar una historia que pueda igualar esta cuarentena global que ningún internacionalista jamás imaginó. Desde la editorial inventamos un concurso en el que todxs ganan, los 15 textos que elijan los jurados se publican en papel y resto (casi 500 textos) en digital. Principalmente el Concurso está ligado a la Salud Mental, el poder escribir para no enloquecer entre cuatro paredes durante dos meses o más. La situación nos iguala a los presos y a los locos, cárcel y manicomio como dos instituciones totales de las que se ha teorizado hasta el cansancio. Otra perspectiva es la de los guetos, barrios cerrados de personas que iban a morir y que entre otras cosas inventaron su propia lengua para que no los entienda el enemigo. Ahora podemos hacer lo mismo, inventar otra lengua para no reconocernos a nosotres mismo en la situación anterior siendo parte de un sistema que gestó un suicidio en masa”.

En el mundo de las artes visuales Florencia Battiti, curadora de la última Bienal de Venecia y directora del Parque de la Memoria se explaya “el aislamiento nos puso frente a las pantallas más que nunca. Solo para comprobar que no podía ni podrá sustituir los espacios de encuentro real. La práctica artística, digamos el arte, es una experiencia que apela a la realidad a partir de todos nuestros sentidos  ¿Qué pasa cuando solo podemos acceder a la experiencia estética a través de las redes? ¿Sigue siendo una experiencia estética o se convierte en entretenimiento? ¿A qué exactamente la pandemia le puso un paréntesis? ¿Al arte o al mundo del arte?”

LA SUPERVIVENCIA DE LAS REVISTAS CULTURALES

Sergio Ciancaglini creador y editor de lavaca.org el primer medio digital autogestivo creado al fragor de 2001 con su derivado impreso MU y otros productos culturales aproxima una hipótesis de trabajo para los tiempos por venir, la misma que ellxs, que son una cooperativa, viene implementando hasta ahora: “hace mucho que sabemos de la descomposición neuronal y económica. De la concentración metafísica del dinero. De los subsuelos globales de injusticia y desigualdad. Del desastre planetario por modelos improductivos que –el coronavirus lo demuestra- fluyen hacia el abismo. De Estados que juegan ese juego. Creo que la pandemia desnuda todo eso y refuerza la idea de comunicar y vivir según extraños conceptos que aprendimos haciendo periodismo junto a personas y experiencias que no se resignan: amistad, derechos humanos, despatriarcado, fertilidad, desobediencia, diversidad, resistencia, comunidad, corazón, creatividad, salud, pensamiento crítico, movimiento. Y alegría, pese a todo y por la posibilidad de la vida, con perdón por la palabra tan fuera de moda”.

Publicado originalmente en el periódico Acción.

Sobre el autor

Cristina Civale

Cristina Civale