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Daniel Joglar: la divina proporción

Por Patricia Rizzo

No quiero llenar con ruido el vacío, el silencio de los materiales. No quiero traicionarlo con palabras (….) dice Daniel Joglar sobre su exhibición Si dijiste algo, no se oyó, abierta al público hace pocos días en la galería Ruth Benzacar. Las palabras parecen inconvenientes, inoportunas, para el abordaje de un conjunto de obras que ciertamente invita a una contemplación silenciosa.

Nada nuevo en relación a su producción, un proceso artístico cuya evolución a través del tiempo mantiene intacta una apelación natural al silencio, al descubrimiento de los detalles, a ver entre las minuncias y a sorprenderse por ciertas disposiciones y formatos que son muy simples pero que maneja muy diestramente, de modo que luego sean identificables, nada especialmente puntual, pero ciertamente suyo.

En esta última etapa DJ parece simplificar aun más los procesos y deja con frecuencia que el material “hable” a partir de sí.  De este modo permite que, como espectador, cada uno descubra no sin sorpresa –y ciertamente con agrado- que una sucesión de figuras blanco sobre blanco o que un plano fijo de maderas encastradas en las que una es la mitad de la otra. Y luego la sucesiva es la mitad de la anterior y la que sigue, a su vez, es la mitad, descubriendo simplemente las formas y proporciones en cada una de esas medidas exactas que muestran algo así como una “emocionante” levedad.  

Flota la palabra belleza para denominarlas pero se torna aún más inconveniente, porque son fuerzas concretas y mínimas las que emanan de las piezas. Evidencian también las prácticas concretas del oficio, técnicas y artísticas, los encastres, el reclamo perfeccionista de lo geométrico y nada. Simplemente se vuelven hipnóticas en su exactitud.

No parece sin embargo ser buscado ni lo exacto ni lo bello sino que parece que no pudieran ser de otra manera. Las asociaciones o más bien, la dimensión asociativa, se torna naturalmente simple y clara y los objetos se erigen como si fueran esos en el lugar, en la forma, aquí y ahora, para que alrededor de ellos no querramos otra cosa que mirar y callar y escuchar esa música que sabemos se encuentra también en las notas que emana el silencio.

No es novedoso señalar que, como artista, Joglar sería algo así como un traductor, aquel que busca lo que tiene para decir un color, una asociación de colores, un plano simple de éste o aquel material y los deja hablar, bajito, cada uno su nota, su canción, su enunciado, para no traicionarlos. Mucho menos con palabras.

En Ruth Benzacar Galería de Arte. Ramírez de Velasco 1287 .BsAs. Hasta el 15/04 . Martes a sábado de 14 a 19

Fotografías gentileza Galería Ruth Benzacar realizadas por Ignacio Iasparra.

Sobre el autor

Patricia Rizzo

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