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Minujín: arte, arte, orto

La polémica estalló en Facebook justo el 8 de marzo, mientras millones de mujeres en más de 40 ciudades del mundo tomaban las calles por asalto luego de haber parado el mundo contra la violencia machista. Ese mismo día, el artista Chino Soria publicó en su muro una fotografía por lo menos desafortunada de Marta Minujín -que jamás se refirió al movimiento Ni una menos ni a favor ni en contra, casi como si no existiese- donde la creadora de La Menesunda está tirando un ejemplar del libro Nunca más a un tacho de basura amarillo. El asunto de tirar el ejemplar tiene que ver con la recolección de libros que se encuentra haciendo para construir El partenón de libros en la edición de Documenta de este año, invitada por sus curadores y parcialmente financiada por el Ministerio de Cultura de la Nacion Argentina.

Este Partenón -a tamaño real del partenón griego- estaría construido por libros que alguna vez fueron prohibidos en alguna parte del mundo. El Nuncas más jamás fue prohibido. La fotografía generó largas discusiones que llegaron a cuestionar el origen de esta obra que es una réplica de El Partenón que la artista construyó en 1983 en la Av. 9 de julio de Buenos Aires.

Documentación adquirida por la Tate

La versión actual de esa obra de los 80 asegura que los libros que la armaron fueron libros prohibidos por la dictadura. Testigos de esos tiempos, como el crítico Julio Sánchez, aseguran que lo de los libros prohibidos en esa versión del Partenón es un mito. Explica, asegurando que fue testigo, que la escultura efímera se armó con  “libros de cocina, textos escolares, novelas en inglés, poesía de cuarta. Es hora de que se termine con esa farsa. como despúes quedaba muy bien ser ‘comprometido politicamente’ se empezó a decir que eran libros prohibidos, pero te aseguro que no es cierto”.

Existe un libro de Jorge Glusberg, Del pop art a la nueva imagen, que analiza la obra de Minujín y jamás hace mención a que esos libros huibiesen sido prohibidos. Se lee a continuación:

Fragmento del libro de Glusberg donde analiza El Partenón de 1983

De ser verdad esta versión, el statement de la documentación sobre la construcción de la obra que compró la Tate Modern en 2014 sería falso. Por lo que de ser así, la convocatoria a la artista a participar de Documenta replicando su Partenón de libros prohibidos se convertiría en un monumental equívoco. ¿Será posible?

 

Sobre el autor

Cristina Civale

Cristina Civale