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My Buenos Aires desembarca en París

En el verano de 2011, la Maison Rouge inició una serie de exposiciones dedicadas a analizar la escena artística contemporánea en varias ciudades del mundo: comenzó ese mismo año por Winnipeg, en Canadá, continuó en 2013 con Johanneburgo (Sudáfrica) y este 2015 la ciudad elegida para continuar con este ciclo es Buenos Aires. El objetivo de este programa de exposiciones es plantear si tienen razón o se equivocan quienes piensan que el panorama creativo internacional se ha “estandarizado” por culpa de la globalización, o si ciudades, territorios, historias y mitos particulares siguen imprimiendo su sello sobre las culturas locales por encima de las tendencias dominantes, o al menos a su mismo nivel. Datos: Buenos Aires se fundó en el s XVI junto al Río de la Plata, que da nombre a Argentina. Aquí viven quince millones de habitantes  que convierten la ciudad en la tercera más poblada de Hispanoamérica, por detrás de Ciudad de México y São Paulo. Un 40% de ellos proceden aún de otros lugares y André Malraux la definió como “la capital de un imperio que nunca existió”. Comparte con Nueva York amor por el psicoanálisis, y en esto el tópico se cumple: cuenta con un terapeuta por cada 120 habitantes. La familiaridad visual y cultural que encuentran en la capital argentina los visitantes europeos que buscan encontrar exotismo sin rebuscarlo y emociones preconcebidas ligadas al tango, a Maradona o a Borges puede decepcionarlos en un primero momento, pero como siempre ocurre, el verdadero  encanto de Buenos Aires reside en los detalles y aparece cuando se lo conoce a fondo. En los últimos años, la crisis económica y sus derivados han ensombrecido la imagen de la ciudad, pero el sarcasmo, el humor y la ironía han sido las herramientas de muchos argentinos contra la resignación y, como ciudad-camaleón, apelativo que recibe de muchos, la capital ha buscado reinventarse. En ese propósito desarrolla un papel fundamental la comunidad artística, y en su análisis se centra  la exhibición de La Maison Rouge: residen en Buenos Aires artistas que trabajan en todas las disciplinas y que, con independencia de sus puntos de vista vitales o creativos, se han enfrentado a las adversidades con una sola voz. A la falta de infraestructuras para mostrar su trabajo y de oportunidades de formación, han respondido abriendo sus alojamientos y talleres al trabajo colaborativo e impartiendo charlas abiertas al público y quienes han tenido la suerte o el mérito de alcanzar un lugar privilegiado en el mercado han aportado voluntariamente fondos a la creación local: es el caso de Guillermo Kuitca, quien proporcionó gracias a sus ganancias estudio y apoyo técnico a toda una generación de artistas, los que iniciaron sus trayectorias entre 1991 y 2011.

Tomás Espina & Martin Cordiano. Dominio, 2013
Tomás Espina & Martin Cordiano. Dominio, 2013

Una de las iniciativas artísticas más consolidadas en Argentina fue el portal web Bola de nieve, creado en 2005 por Ramona magazine, que ofrece una amplia base de datos de imágenes: 1138 artistas muestran sus obras y recomiendan las de sus compañeros. Además, en un periodo relativamente corto de tiempo, los espacios artísticos bonaerenses se han extendido cada vez por más barrios, alejándose del centro. La emblemática Galería Ruth Benzacar, con cincuenta años de historia, va a trasladarse de su histórica sede en la calle Florida hacia el Oeste, al barrio de Palermo, y nuevos locales, como el Hotel de Inmigrantes o el Haroldo Conti Memorial Cultural Centre, se están inaugurando también en la zona norte. El Sur tampoco languidece: el Distrito de las Artes, llamada Usina del Arte y numerosos teatros y centros culturales han insuflado vida a su paisaje industrial. Esta muestra parisina también presta atención a los programas de arte público y performances al aire libre que se desarrollan en Buenos Aires y que muestran cómo las nuevas generaciones de creadores están adoptando la ciudad y su idiosincrasia en su producción. La exposición, titulada “My Buenos Aires” y comisariada por Paula Aisemberg y Albertine de Galbert, quiere romper tópicos. No pretende constituirse en un retrato artístico de la ciudad ni en un mapa del quién es quién de sus artistas, sino más bien ofrecer al público sensaciones sobre su escena creativa actual, acercarnos a su dinamismo, por eso entremezcla tiempos presentes y pasados, espacios privados y públicos, lo doméstico y lo inconsciente. En nuestro recorrido por la exposición encontraremos restos de fachadas, andamios, fragmentos de automóviles, de casas quemadas o estatuas descabezadas, instalaciones, pinturas, esculturas, vídeos o fotografías de artistas consagrados como León Ferrari, Guillermo Kuitca o Jorge Macchi junto a otros de autores emergentes.

Fuente: masdearte.com

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Cristina Civale

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