Publicación original en Página 12, reproducido con autorización de la autora

Un día después del 9M, de que la tierra vuelva a temblar con el Paro Internacional de Mujeres, lesbianas, trans y travestis, reabre sus puertas esta casa de la cultura donde empezó Ni Una Menos, en 2015. En ese entonces, una maratón de poesía fue la primera llama de un ardor colectivo que se enunció desde la palabra, pasó a los cuerpos y se volvió causa común en las calles: bajo la tutela de María Moreno, el Museo de la lengua y el libro celebra estos cinco años de revolución feminista. 

Bajo la flamante dirección de María Moreno, reina de los barroquismos castellanos, el Museo del libro y de la lengua reabre sus puertas nada más ni nada menos que el 10 de marzo, el día después del Paro Internacional Feminista que esta vez cae 9M (un domingo no permite desplegar el paro productivo en todo su esplendor). Entonces a la seguidilla de actividades alrededor del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, devenido en Paro Internacional Feminista desde 2017, se suma el festejo del día después: 7M día de la Visibilidad Lésbica, 8M acciones en territorios y paro reproductivo, 9M paro y movilización, 10M Kermés del Día Después. El concepto es una muestra interactiva en homenaje a la Maratón de poesía contra el femicidio realizada en marzo de 2015 en el Museo del Libro y de la Lengua (entonces bajo la dirección de María Pia López) y nacimiento ritual del movimiento Ni Una menos: como un efecto de la politización de la lengua poética y una erotización y poetización de la lengua política. La recuperación colectiva y gozosa de la tradición de las lenguas de las locas como punta de diamante de las lenguas en lucha marcó un hito en la historia de los distintos lectos del castellano argentino y de las lenguas indígenas y originarias o migrantes que se hablan en el territorio (la mal llamada lengua nacional). Es por eso que el Museo del libro y de la lengua celebra la revolución feminista a 5 años del brote del grito colectivo Ni Una Menos, como un acontecimiento de la historia de las lenguas y los libros que cambiaría la historia latinoamericana.

En palabras de la Moreno: “Según el diccionario la palabra kermese viene del neerlandés medio y está compuesta por kerk que quiere decir iglesia y mis que quiere decir misa . Pero una necesaria amnesia política, nos hace hoy olvidarnos de esas acepción por otra: la de una ‘una explosión desenfrenada de libertad popular’. Le kermese del día después mezcla la resaca con la asamblea, las destrezas y habilidades para todes (sin la rivalidad ni la saña), con la regresión a la infancia, evadiendo el control de psicología y de la etiqueta burguesa en una pedagogía del humor. La kermese del día después alude también a la pastilla del día después, denominación común del Misoprostol ya que una de las causas de los feminismo es la del derecho al aborto legal, libre y gratuito.”

El evento tiene múltiples dimensiones y etapas. El 10M coinciden la Kermés del día después (muestra interactiva con picadito feminista, canilla libre de poesía, recitales de música, feria feminista y juegos disponibles para les visitantes, organizada por la escritora e investigadora Laura Arnés) con la apertura de la cuarta edición de la muestra “Mareadas en la Marea: diario íntimo de una revolución feminista”, curada por Fernanda Laguna y la que suscribe, que estará exhibida hasta el 10 de junio.

Mareadas en la marea es un proyecto de investigación y un archivo-vivo del presente que llevamos a cabo desde 2017, a partir de nuestra experiencia como integrantes del colectivo Ni Una Menos y desde una perspectiva íntima y totalmente subjetiva. El archivo se ha exhibido como muestra ya cuatro veces y promete varias apariciones más. Es la historia de dos amigas atravesadas por un proceso revolucionario global, mareadas por el enorme caudal y la radicalidad creativa de ese sujeto histórico y político que llamamos la marea feminista. La marea es el sujeto colectivo que las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries del mundo estamos componiendo en manifestaciones oceánicas de miles a millones de cuerpos sexuados, articulando el mayor y más furioso movimiento feminista de la historia. La marea se alimenta a base de horizontalidad, interseccionalidad, transversalidad, amistad política, alianzas insólitas y el tejido de un nuevo internacionalismo que viene desde el sur y desde abajo. Este acontecimiento de una revolución sensible, se ha experimentado como un acuerpamiento mundial (como se lo llama en Guatemala): poner el cuerpo en una vibratilidad que despierta lo colectivo en lo singular y nos hace percibir una mismidad (por fuera de la identidad) que activa la sororidad, tegumento de la marea. Esa construcción del cuerpo colectivo es un proceso del deseo, una activación y liberación de potencias como forma de acción micropolítica, que se articula macropolíticamente también.

Ya desde la primera marcha Ni Una Menos el 3 de junio de 2015, debut espectacular de la marea, pudimos percibir el carácter particular de ese tipo de acción callejera que desde entonces no ha parado de crecer. Fuimos, por primera vez, cientos de miles; y pudimos reconocernos por primera vez en un nosotras masivo y diverso, que con el tiempo se amplió a nosotres. Desde entonces comenzó un proceso creativo extraordinario y sin precedentes que se reapropia de las prácticas creativas emancipándolas de la esfera puramente estética, liberando la potencia de creación en nosotres mismes como un acceso directo a la naciente del deseo, y activando el principio constructivo de lo común como germen del mundo por venir. Se configura así un movimiento que llamamos vanguardia feminista.

Junto con la explosión humorística (que literalmente nos ha cambiado hasta el sentido del humor) se produce un efecto de extrañamiento respecto de la trama de las violencias más evidentes y de los micromachismos. Ese efecto es popularmente conocido como los anteojos violeta: la perspectiva feminista para la que nada será natural y que implica la desnaturalización de la trama patriarcal de lo cotidiano. Ese extrañamiento no es otra cosa que el efecto estético desde la perspectiva de las vanguardias históricas: ostranenie, para los formalistas rusos, efecto de distanciamiento para Brecht; desautomatización de la percepción para los surrealistas.

La vanguardia feminista lleva a cabo el sueño de las vanguardias artísticas históricas: que la potencia de creación se radicalice y se masifique, que salga a la calle y llegue al Estado (y que entrar al museo no la desactive sino que la potencialice). Esta vanguardia popular, anónima y colectiva se nutre del humor, de la distancia crítica, y sobre todo, de la colectivización del trabajo intelectual, artístico y espiritual: la reapropiación colectiva de la fuerza creadora y de la propia pulsión vital, el combustible del sistema colonial-capitalístico. Para salir a la calle y organizarse, la marea pone en funcionamiento una máquina de transformación subjetiva y de expresión que al crear lenguajes, imágenes, conceptos, elabora utopías y opera una transformación sensible del mundo que deseamos, aquí y ahora, para que valga la pena vivir.

Mareadas en la marea es tanto un archivo-vivo como un diario íntimo-público colectivo de dos amigas surfeando la marea o dejándose arrastrar por ella, explorando los materiales de un levantamiento sensible encontrados en archivos personales. Objetos de poder, souvenirs que hablan, resonancias inéditas, conexiones reveladoras, sororidades, escrituras y lecturas insumisas construyen algo absolutamente nuevo: la fuerza del deseo como cambio social que se impone sin pedir permiso. La historia aparece en lo personal como lo radicalmente político en un mapa de la amistad como vínculo revolucionario. Estos cinco años del movimiento Ni Una Menos constituyen un tiempo intensificado que vivimos a toda velocidad, mareadas y fascinadas por el descubrimiento de lo que somos capaces de hacer, de nuestra expansión y potencialización como sujetas y sujetes de deseo y de derecho, con la certeza de que #EstamosParaNosotres y que #NosotresNosOrganizamos para cambiarlo todo porque #NosMueveElDeseo.

Citando a nuestra célula madre María Moreno, se trata de una “puesta en escena de los feminismos de hoy que son anticapitalistas, antibiologicistas y populares, abiertamente comprometidos con la emancipación latinoamericana. Proponen una revolución que empieza por el cuerpo y sus humores en los dos sentidos, la sororidad sin tabú del incesto que las italianas tradujeron en afiddamento, la belleza de la huelga como potencia y brillo , la política como fiesta y levante mundial, las femineidades y masculinidades trans que jaquean el monocorde catálogo genital del presente.”