Discusiones

Dolores de Argentina siembra soja en la Bienal de Curitiba


La cordobesa Dolores de Argentina da en el clavo ardiente de una de las problemáticas contemporáneas más sensibles con su proyecto/instalación Qué soy que hace 10 años llevó adelante en el Museo Caraffa y que ahora lleva con todo su esplendor y agradecido desparpajo a Brasil, a la Bienal de Curitiba. Todo esto sucediendo mientras Jair Bolsonaro se instalaba en el poder y tomaba como primera medida unificar el Ministerio de Agricultura con el de Medio Ambiente.

El simple gesto de sembrar soja en los jardines del Museo Oscar Niemeyer, la acción de plantarse ella misma en un espacio de tierra y arrojar las semillas cuando el poder que hoy se remata en el mundo tiene que ver básicamente con la agricultura y el valor de la tierra, hace que esta siembra se convierta en un acto subversivo. Una obra de arte total, entendiendo por esta un proyecto programático que aspira a crear un nuevo espacio vital para la obra de arte integrada y que cuenta con su propia forma de determinación de la experiencia, dándose su propia dimensión temporal.

Efectivamente, Qué soy es una intervención efímera que consiste en la plantación de soja en un área de 300 metros cuadrados, con una duración de 4 meses.

Dolores de Argentina, explica en su statement que “durante la antigüedad, la soja fue considerada en China como una de las cinco semillas sagradas, junto con arroz, trigo, cebada y mijo. Los monjes budistas introdujeron la planta en Japón durante el séptimo siglo. Desde entonces, el grano se conoce como la soja. Las raíces etimológicas se mantuvieron en el inglés como soja y en el español como soya o soja. El título del proyecto en español, sin embargo, no es un sustantivo pero la conjugación del verbo ser en la primera persona”.

La intervención en los jardines del Museo Oscar Niemeyer forma parte de un proyecto que propone una reflexión sobre el tema en los países de América del Sur, donde ocurren agresivas transformaciones del paisaje debido a la proliferación de los monocultivos. Curitiba es la segunda parada es Qué soy que la artista espera llevar a otras ciudades del mundo mientras sigue urdiendo otras acciones, nos cuenta, de tono igualmente comprometido.

 

Sobre el autor

Cristina Civale

Cristina Civale