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Esperando a Bill Viola 2.0: Los por qués

Estas son las razones por las que el curador, Marcello Dantas, eligió estas obras de Bill Viola para organizar la muestra Punto de Partida/Point of Departure.

El sufrimiento vivido por las miles de personas eternizadas en las estelas del Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado y por aquellos que las amaban “es una evidencia absurdamente fuerte de la idea de partida”, explica Dantas: “La historia de Latinoamérica está profundamente marcada por el dolor y por la violencia aplicada sobre el individuo. La historia del Parque de la Memoria es también la historia de los que sufrieron y partieron a causa de sus ideas”, afirma.

El por qué de los videos según el curador brasileño:

The Passing [El pasaje] nos permite comenzar. La obra nos obliga a experimentar el tiempo doloroso de la transición asociada a la muerte y al nacimiento –encuentro y separación–, una respuesta muy personal de Bill Viola ante la pérdida de su madre y el nacimiento de su hijo. Explora cuestiones de percepción, tiempo y las diferentes fases de la mente y de la conciencia donde se confunden memoria, realidad y visión. Este largometraje de 1991 es uno de los hitos en la carrera de Viola; también, su última obra de video lineal de larga duración.

Surrender [Rendición] es un díptico compuesto por dos pantallas verticales, una sobre la otra. Como en un ritual de autoflagelación, un hombre y una mujer se agachan frente a un espejo e agua. Los dos hacen movimientos sincronizados de postración, cuya intensidad va aumentando durante el ciclo. Al inicio, parece un acto de afecto (como un abrazo o un encuentro), sin embargo, en el proceso vemos que estamos frente al reflejo de ambos en el agua. Con esta revelación y el movimiento del agua, lo que al comienzo parecía ser afecto se revela como angustia y dolor latentes. El acto sublime de la inmersión en el agua se transforma en desesperación, hasta que las imágenes se desintegran en apenas luz y color. Es inevitable pensar en cómo esa obra ilustra la condición humana del individuo frente al poder, que va de la fascinación a la rendición y la entrega.

Observance [Observación] es una obra que nos ofrece el punto de vista de los que quedaron.Personas atónitas ante la imagen de lo que acaba de tomar forma llegan lenta y constantemente, de una en una, a ver algo que no vemos. Se alternan ante un acontecimiento brutal, la emoción del dolor que contagia a todos, uno por uno, un sentimiento colectivo de pérdida. En el contexto de esta muestra, esa obra da forma al dolor de los millones que se vieron impotentes frente a una catástrofe humana.

Three Women [Tres mujeres]. En la oscuridad, una madre y sus dos hijas se aproximan lentamente a una barrera invisible. Atraviesan una pared de agua, linde entre la vida y la muerte, entre las tinieblas y la luz, y se tornan nítidas. Luego, la madre decide que es hora de volver a la oscuridad y sus hijas la siguen. Tres mujeres ofrece un tránsito entre las dos dimensiones del tiempo, el presente y lo eterno: generaciones de madres, hijas y nietas buscan el eslabón perdido que un día las unió y son lavadas por el agua helada de la crueldad humana. Al inicio de su carrera, Bill Viola exploró el contacto con otras culturas, con el paisaje y con el universo animal como fuentes importantes de contenido para la construcción de su repertorio. Obras como Chott-El-Djerid, Hatsu-Yume y I Do Not Know What It Is I Am Like ayudaron a definir el verdadero lenguaje del video.

Ancestors [Antepasados] representa una jornada a pie de una madre y su hijo a través del desierto, en el calor del verano. Durante la travesía ocurre una transformación: el paisaje los engulle en medio de una tempestad de arena y desaparecen delante de nuestros ojos. Esta obra articula el espejismo del momento de la desaparición, cuando la conciencia da lugar al inconsciente.

The Messenger [El mensajero]. En la instalación más monumental de la exposición, una gran proyección con un punto de luz en medio del agua oscura revela, de a poco, una figura humana cada vez más nítida. De la profundidad del agua surge ese hombre que despierta como de un sueño profundo, nos mira y produce un sonido ancestral como queriendo decirnos algo. Emite esa señal incomprensible y después vuelve a sumergirse en las profundidades de donde vino, hasta volverse nuevamente una pequeña mancha de luz. Esta obra trae una conciencia de que entre el allá y el acá existe un espacio –un limbo de conciencia, una pulsación entre la superficie y lo sumergido, entre lo incomprensible y lo no dicho– en el intento de comunicarse.

Acceptance [Aceptación] es la obra de esta muestra que más me conmueve. Un torrente de agua lisa y transparente, prácticamente invisible, define la imagen de un bulto que está ante la inminencia de cruzar esa línea de agua. Algunas de las más importantes y profundas experiencias humanas ocurren en momentos como estos, donde se establece un límite y tenemos que decidir si cruzarlo o no. Este acto es un punto de inflexión en la vida de una persona, pues una vez que se ha cruzado, toda su historia se redefine, como por un acto restaurador, un exorcismo, una purificación, un renacimiento, la suspensión del miedo, el rescate de un sufrimiento profundo o la cura de una herida. La decisión que se toma delante de esa línea establece el camino que el individuo tomará en la búsqueda de su nueva integridad. Esta obra, más que cualquier otra, habla del proceso de reconstrucción de la ciudadanía, del honor y de la vida de todos aquellos afectados por el régimen que violó sus vidas. Al brindar una imagen de este doloroso y fundamental proceso de restauración, la exposición cobra sentido en el momento actual. Este es nuestro punto de llegada”.

Bonus track. Entrevista a Bill Viola y el por qué de hacer videoarte (en inglés, lo siento)

Abre hoy viernes 5 de julio en el Parque de la Memoria a las 6 de la tarde.

Av. Costanera Norte – Rafael Obligado 6745 (adyacente a Ciudad Universitaria).  Se podrá visitar hasta el 2 de septiembre.

Sobre el autor

Cristina Civale

Cristina Civale

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