Discusiones

Etcétera y el arte en tiempos de pandemia: ¿activismo?

Texto de Loreto Garín y Federico Zukerfeld, creadores del colectivo.

Etcétera nació a fines de 1997 desde entonces hasta hoy ya van 24 años, desde ese contexto marcado por el neoliberalismo y la impunidad, han pasado muchas cosas en el país y en el mundo, incluyendo una pandemia, algo que nunca hubiésemos pensado vivir.  

Fin

Cabe destacar que Etcétera nunca se definió como un colectivo activista o artivista, nos definimos y reconocimos siempre como artistas con una marcada ideología política anticapitalistas, antifascistas, con un fuerte rechazo al arte comercial, militantes o activistas de ideas o ideales, pero artistas de profesión. Por eso mismo y como artistas buscamos otras éticas, estéticas y escenarios para la realización de nuestras prácticas que van desde performance, gráfica, objetos, la escritura y la poesía, hasta el video, pintura, escultura y las instalaciones, es decir exploramos y utilizamos las herramientas necesarias para nuestras obras y manifiestos, en acciones o muros callejeros, museos, bienales, teatros, coloquios académicos, libros y hasta zooms. Con nuestras obras ponemos posición política y estética, también hacemos activismos ahí en donde nos gusta activar.

Creemos que lo contemporáneo está marcado siempre por el contexto, los noventa de los que nacimos como colectivo, fueron años marcados por la caída del muro de Berlín y el fin de la historia, muy propio del Neoliberalismo. El arte contemporáneo de aquel momento era bastante endogámico y reflejaba poco la realidad social. Había un rechazo por las ideologías, las utopías, mucho rechazo por los artistas con ideología de izquierdas o disidentes a las lógicas del mercado, por lo cual el espacio de las artes tenía una negación profunda sobre las prácticas politizadas o activistas.

En la actualidad el panorama es totalmente distinto, el capitalismo está desgastado y hace aguas por todos lados, desde 2008 quedo en evidencia la gran brecha entre mega ricos, ese 1% y el resto de las sociedades del mundo. El cambio climático, el neoextractivismo y la violencia machista, el poder de los medios hegemónicos de comunicación, la desocupación y precarización laboral a gran escala, y la especulación inmobiliaria que nos ha dejado ciudades sin áreas verdes y ciudadanos sin capacidad de alquilar nada.  Por ello han surgido nuevos movimientos a escala mundial que buscan una transformación social, feminismos, antirracismos, movimientos campesinos, inquilinos, indígenas, afrodescendientes, ecologistas, indocumentados, etc

Miierdazo

Por eso mismo creemos que el mainstream cultural sigue devaluando el trabajo de los artistas no comerciales, pero ha incorporado al activismo artístico como algo reparador. Es decir, ninguna institución puede negar la necesidad de “reparación”, que no es lo mismo que transformación, es inevitable no insertar los activismos o el arte políticamente comprometido en las narraciones del mundo actual, ya que las luchas y los movimientos son tan masivos y tan constantes, que sería tapar el cielo con las manos, crear enemistad o perder una buena parte de sus propias audiencias. En el panorama contemporáneo vemos una fuerza dialéctica, el crecimiento de los activismos de ultra derecha v/s los progresismos y las izquierdas que intentan frenar el crecimiento del fascismo. En consecuencia, hay una proliferación de colectivos artísticos interesados en el activismo político y creemos que eso hay que celebrarlo, es un momento histórico de descontento un cambio de paradigma que tendrá sus consecuencias, veremos de qué lado de la moneda se dan esos cambios de paradigmas.

Operación Alegría, No You Cant. 2016. Jean Segura, Archivo Etcetera. 

Hay colectivos agitadores compuestos por artistas y curadores del mainstream también, y eso habla de un contexto muy movilizado por el descontento con la vida actual que se nos impone, ojalá esto perdure y se radicalice hasta trasformar las condiciones actuales del arte y la cultura. Vemos cambios enormes en los modos de hacer, debido a las redes sociales, a la masividad que puede llegar a tener una acción, la trascendencia inmediata, etc. Hace 24 años, era prácticamente imposible que un colectivo joven, expusiera en algún museo acciones al año de realizarla. Era impensable escribir un best seller de tus memorias como el recién lanzado internacionalmente por el colectivo chileno Las Tesis y que fue editado por el grupo editorial trasnacional Planeta, La masividad y acogida de sus acciones a nivel mundial un poco al estilo FlashMob (Multitud Relámpago) funciona súper bien a la hora de notar la masividad de las convocatorias, produce identificación y ayudo a dar visibilidad a las protestas masivas en Chile en 2019, por lo cual el medio de arte las adora, pero la fuerza represiva de Carabineros les manda una demanada.

Sin embargo, hay otros activismos proliferando  que accionan en la espina dorsal del sistema de arte, son más problemáticos para el mainstream cultural,  por ejemplo, los y las artistas y trabajadores del MOMA de que se han articulado para echar al multimillonario León Black de sus benefactores, estos activismos muy actuales llaman a revisar las políticas de financiación de la cultura y las artes,  eso es maravilloso, y creo que pone en jaque los modos de corrupción en la cultura, y la codependencia y consecuencias que tienen muchas veces nuestras vidas y nuestra profesión aquellos recursos oscuros multinacionales provenientes del neoextractivismo, la especulación inmobiliaria, la venta de armas, predadores de las finanzas y financiantes de guerras, etc, Hay activismos por la lucha de una renta universal para nuestro sector, otros que buscan sindicalizarse, otros que quieren crear protocolos con salarios estipulados. Hay también nuevos internacionalismos que entrecruzan artistas, directores de instituciones e intelectuales, con quienes venimos realizando intercambios pensando en solidaridades internacionalismos.

Estamos en medio de un movimiento telúrico, ver que el mundo se llena de agitadores, es un goce, y si bien esas críticas y demandas existían hace 24 años atrás, estaban más socavadas, era muy difícil de articular con nuestros colegas y darle visibilidad masivamente, inclusive estaba ese condicionamiento moral de que si te daban demasiada vitrina estabas siendo fagocitado, en la actualidad nadie pensaría que utilizar la visibilidad en los medios e instituciones es un tipo de fagocitación. En ese sentido este momento nos da mucho vértigo, ya que el mundo está en una crisis permanente y no pinta nada bien, pero mucha alegría también pues la tradición y el camino abierto por muchos artistas que venimos empujando al monstruo, se ve en las nuevas prácticas y trae esperanzas a la cultura futura. 

Solo el futuro nos dirá que memorias quedarán de todo lo que está surgiendo y sosteniéndose en estos momentos, esperemos que no sean solo las voces de aquellos consagrados las que sirvan para relatar esta época.

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jaquealarte

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